Drogas y Salud Pública
Las regulaciones gubernamentales generalmente protegen la salud pública. Por ejemplo, ciertas leyes ayudan a asegurar que la comida que compramos en los colmados se produce y almacenaen condiciones sanitarias, de modo que se reduzcan las enfermedades y las muertes causadas por envenamiento de comida.
Pero las leyes federales y estatales relacionadas con las drogas no protegen nuestra salud. Por lo contrario, estas leyes riegan enfermedades y mandan a cientos de miles de ciudadanos no-violentos a la cárcel, donde las drogas están disponibles y el uso de drogas continúa.
Los Daños que Causan Nuestras Políticas
Hacer las drogas ilegales provoca que las personas que usan drogas no visiten doctores. Una mujer embarazada usuaria de cocaína no recibirá cuidado pre-natal; va sentir miedo de que el doctor la entregue a la policía. Su bebé nacerá bajo peso. Ella mantendrá su adicción a la cocaína, y quizás no cuidará apropiadamente a su bebé. Como consecuencia, la prohibición de las drogas [ilegalidad de las drogas] PERJUDICA tanto a la MADRE como al BEBE.
Temprano en la década de 1980, la Guerra Contra las Drogas se fortaleció. Desde entonces, las tasa de visitas a las salas de emergencia y las muertes, ambas relacionadas con el uso de drogas, han aumentado. El SIDA ha aumentado entre las personas que se inyectan drogas, y se está diseminando [regando] entre personas que no usan drogas.
Además, está la VIOLENCIA. Los traficantes (dealers) se matan unos a otros para ganar más terreno, o matan otra gente que les debe dinero, o testifican en contra de otros en corte. Niños y ciudadanos inocentes son muchas veces víctimas de esta violencia.
¿Cuál es el costo?
El gobierno alega que el uso de drogas le cuesta a los norteamericanos $110 billones al año. Pero el 97% de este dinero es el costo de las agencias que trabajan en hacer cumplir la ley (policía y fiscalía), las cárceles, los salaries que se dejan de recibir por estar presos, los programas obligatorios/mandatorios de tratamiento de drogas, hospitalizaciones, y cuidado medico por enfermedades relacionadas con las drogas. Sólo una fracción ínfima de este dinero está relacionada directamente con el uso de drogas.
¿Qué nos pueden decir sobre el tratamiento obligatorio/mandatorio?
Muchos policías, jueces y abogados piensan que deberíamos obligar a las personas que usan drogas a entrar a tratamiento, en vez de ir a la cárcel. Pero dentro de las estipulaciones que obligan al tratamiento, la gente tiene que ser arrestada y convicta por un crimen relacionado con drogas y tiene que confesar que son adictos para evitar la cárcel, sean o no realmente adictos. Estas personas adquieren un record criminal, que les evitará conseguir “buenos” trabajos o préstamos universitarios, y les costará su derecho a votar. Varios estudios demuestran que el tratamiento es siete veces MAS EFECTIVO que la encarcelación en terminus de reducir el uso de drogas, pero no
Además, está la VIOLENCIA. Los traficantes (dealers) se matan unos a otros para ganar más terreno, o matan otra gente que les debe dinero, o testifican en contra de otros en corte. Niños y ciudadanos inocentes son muchas veces víctimas de esta violencia.
No hay suficientes camas para responder a la demanda voluntaria para recibir estos servicios. Mientras tanto, convictos violentos están siendo dejados en libertad antes de cumplir sus sentencias para poder hacer espacio para personas convictas por delitos no-violentos relacionados con drogas.
¿Cuáles son los beneficios de las políticas que tenemos?
Nuestra política de Guerra Contra las Drogas NO tiene beneficios de salud pública. De hecho, estas políticas no producen beneficios de ningún tipo. Mas bien mantienen a los adictos lejos de los doctores, aumentan el contagio de enfermedades, provocan sobrepoblación en las cárceles, destruyen futuros, y crean un enorme Mercado Negro inundado de ganacias y violencia en el que los criminales se enriquecen, nosotros sufrimos y el uso de drogas continúa.
En adición, los billones de dólares que el gobierno gasta anualmente para financiar la Guerra Contra las Drogas significa que hay menos dinero para los presupuestos para educación y servicios sociales.
Conclusiones
Desde una perspective de salud pública, nuestras políticas relacionadas con las drogas son un desastre. Tenemos que legalizar las drogas y crear una política sana, efectiva y compasiva que sea capaz de reducir los daños. Para salvar vidas y reducir el sufrimiento relacionado con las drogas, tenemos que terminar la Guerra Contra las Drogas.
